
Tu debes de ser la amiguita de Harvey, ¿hum? Y eres preciosa. Te veo nerviosa, ¿es por las cicatrices? ¿Quieres saber cómo me las hice? Ven aquí. Mírame. Estaba casado; era muy guapa, como tú. Me decía que me preocupaba demasiado, que tenía que sonreír más. Le gustaba el juego, y se endeudó con quien no debía. Un día le rajaron la cara. No podíamos pagar su cirugía. Ella no aguantaba más. Yo quería volver a verla sonreír, quería que supiera que no me importaban sus cicatrices, así que, me metí una cuchilla en la boca, y me hice esto, yo solo. ¿Y sabes qué? Ella no podía ni mirarme. Me dejó. Ahora le veo la gracia. Estoy siempre sonriendo.
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